Táchira / Venezuela: La revolución comunicacional, frente de batalla popular.

Los procesos comunicacionales populares no nacen ni acabarán con el gobierno bolivariano que lideriza el comandante Hugo Chávez, pero es precisamente en este período, y más exactamente luego del fallido intento de golpe de Estado en el 2002, cuando las estructuras populares de comunicación, alternativas la poder fáctico informativo, gana una visibilidad de relevancia.

Es por eso, que desde entonces se profundiza la consolidación de los lineamientos legales que amparen e impulsen el desarrollo de las estructuras de comunicación populares, como basamento de desarrollo y soberanía comunicacional del pueblo organizado, armado de las herramientas necesarias para visibilizar sus luchas, reclamos, sueños, frustraciones pero por sobre todo, sus conquistas.

Hoy en día, el debate parece mantenerse estacando entre un asistencialismo originario, propio de toda estructura que nace a la vida, carente de fuerzas para caminar sobre sus propias fuerzas, y el interés manifiesto de alcanzar la autogestión, la independencia económica, que lleve inexorable y necesariamente a la libertad editorial necesaria para el desarrollo de una comunicación popular, no estatal; mucho menos atada a los sistemas capitalistas de comunicación, ni respondiendo a los influjos de credos o posicionamientos religiosos.

Comienza pues la lucha por el rescate del espectro radioeléctrico, y llegadas las nuevas tecnologías, también el espectro virtual o cybernético, desde donde se potencian y socializan de forma más que dinámica los contenidos antes encriptadas en el corcet comunicacional que la propia derecha y su Estado burgués les había establecido  a los medios populares, comunitarios y alternativos de comunicación, circunscriptos a una territorialidad ínfima, y a una posibilidad de intercambio informativo y analítico prácticamente nulo.

Hoy en día pues las nuevas tecnologías comienzan a hacer mella en esa limitante y llevan la señal de radios y televisoras comunitarias a otras comunidades, a otras latitudes y realidades, propiciando una verdadera revolución comunicacional, a la par de la revolución social, organizacional y política que vive Venezuela toda.

En este andar, no sin tropiezos, tiene al debate, la propuesta y el carácter protagónico de sus actores principales, como epicentro de construcción protagónica. Prueba de esto ha sido la movilización nacional por regiones, que integrantes de medios alternativos han venido promoviendo a lo largo y ancho de la geografía nacional para generar mesas de trabajo que alberguen e impulsen todas y cada una de las propuestas posibles para la construcción de la comunicación socialista.

Esta comunicación nueva, no puede ir divorciada pues, de las tácticas y estrategias políticas que se llevan adelante en los más diversos frentes nacionales de lucha, donde el pueblo relega el carácter representativo de la democracia para reclamar su derecho constitucional de protagonismo y participación conciente.

Caminar hacia una comunicación socialista, popular y alternativa va de la mano inexorablemente con la deconstrucción de las estructuras de un Estado burgués que se resiste, mediante sus más diversas estructuras burocráticas a aceptar las nuevas realidades, y la confrontación ideológica se hace inevitable.

Esta confrontación debe asentarse pues a un constante debate e intercambio ideológico que consolide los basamentos teóricos que dinamicen la praxis coherente para la conquista de los niveles de democracia real que se buscan desde las bases.

Hoy, estos colectivos que con las más elementales y artesanales herramientas de comunicación, visibilizan la lucha del pueblo venezolano, y en su carácter solidario e internacionalista, también las de los otros pueblos del continente, da su batalla ante las estructuras del gobierno revolucionario, para junto con el deconstruir las estructuras burguesas y reaccionarias que subsisten en las más diversas áreas de la administración del Estado.

En esta coyuntura, hay que tener claro que no se trata de lo que se denominó casi sarcásticamente como “el juego democrático” en relación a la correlación de fuerzas políticas que hacen vida en la sociedad, sino que se torna necesario afrontarlo como lo que realmente es, una “lucha político democrática” de reconquista de los espacios cedidos a los poderes fácticos por sucesivos gobiernos entreguistas que gobernaron al país desde su independencia de los yugos imperiales españoles.

Hoy, la conquista de la real soberanía pasa, por la lucha sin cuartel y sin medias tintas de desmontar hasta el último resquicio de Estado burgués que frene o condicione el desarrollo de la democracia protagónica, y las estructuras comunicacionales deben hacer carne en todas y cada una de las manifestaciones organizativas populares, siendo los medios alternativos y comunitarios los que deben tomar la bandera de la socialización de los saberes, que, en conjunto con los saberes populares, consoliden las vocerías de consejos comunales, comités de trabajadores, estudiantiles, profesionales, etc; para de esta forma deconstruir también los poderes fácticos de los medios comerciales de comunicación.

Estos poderes han montado su imperio económico sobre un espectro público y que sistemáticamente alienan, ningunean e invisibilizan las luchas del pueblo para sostener, de una forma bizarra, su estructura de poder, en peligrosa y hasta criminal alianza con sectores reformistas del proceso revolucionario que siguen alimentando con suculentas sumas de dinero a medios golpistas, antipopulares y portadores de las más rancias tradiciones de manipulación informativa y cercenamiento conspicuo de los derechos de los más, en pro de la consolidación de un estatus quo que corrompe la visión colectiva de la sociedad, promueve una línea editorial enferma y transculturizante, a la medida de las necesidades de sus financistas nacionales e internacionales, eternamente de espaldas a los intereses populares.

En esta pelea desigual, la fortaleza del poder popular en el empoderamiento de los espacios de comunicación, está justamente en la identificación y consolidación de sus ideales de clase, que desmonten los mensajes y el discurso de los medios mercenarios de comunicación, para que por su propio peso vayan cayendo las caretas de sus parodias comunicacionales, dejando al descubierto sus fauces hambrientas de todos y cada uno de los recursos que desean exprimir desde los emprendimientos socio productivos de la sociedad, para satisfacer sus insaciables necesidades de capital, mercantilizando todo y cualquier elemento que pueda tener un rédito para sus cuentas bancarias, sin la menor consideración ni autocrítica sobre el daño social que causan a las presentes y futuras generaciones.

 

 

Víctor M. Rodríguez

CDP / Táchira. República Bolivariana de Venezuela

corresponsalesdelpueblo@hotmail.com

siquesepuede@gmail.com

 

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